Te da distancias y palo por voz mientras juegas, apunta cada golpe con su posición y, al acabar, te dice exactamente qué entrenar para bajar el hándicap.
Primeras pruebas en Alenda, Font del Llop y La Finca
Eliges el campo y se descarga entero al móvil: los 18 greens con su forma real, los búnkeres y el agua. Tarda unos segundos con wifi y solo se hace una vez por campo. Es lo que permite que luego todo funcione aunque en el hoyo 7 no haya cobertura.
Con los AirPods puestos preguntas «¿cuánto queda?» y te contesta con la distancia, el palo y lo que hay en medio. Cuando pegas, se lo cuentas —«hierro 7, corto a la derecha»— y queda apuntado junto con el punto exacto desde el que lo diste. De ahí saca luego cuánto pegas con cada palo.
Calles, greens en regulación, putts y penalidades de la vuelta. Tu hándicap calculado por WHS al lado del oficial de la federación. Y tres cosas concretas que entrenar, con el ejercicio y cómo saber si mejoras.
Conecta tus AirPods y pregunta distancias o dicta el golpe: «hierro 7, corto a la derecha» y queda apuntado. Te responde por voz con lo que hay delante y la recomendación de palo. Sin reloj ni sensores en los palos.
Sigue escuchando lo que quieras —tu lista de siempre, algo tranquilo para el putt o lo que te active en el tee— desde Spotify, Apple Music o la app que uses. Cuando el caddy tiene algo que decir, tu música baja sola, te habla y vuelve a subir. También puedes elegir que la pause del todo, o que no la toque.
Calcula frente, centro y fondo de green en tu iPhone, con el campo descargado. Funciona sin datos en medio del recorrido. Te ubica en cada hoyo y te avisa si hay problemas en la caída.
Empieza estimando por tu hándicap y aprende tus distancias reales de los golpes que vas apuntando. Y distingue lo que hay que volar de lo que hay que esquivar: un búnker en la caída te cambia el palo; uno pegado al green, no — ahí lo que te dice es que no te quedes corto de ese lado.
Y el aviso se calcula con tu palo, no con una regla fija: aquí el búnker de la izquierda se vuela con 127 metros, y con el hierro 5 lo pasas. Si pegaras menos, te diría que lo juegues por el otro lado.
No es una app de distancias con una voz encima. Es un sistema que te va conociendo: sabe dónde estás, dónde acaba tu bola y cuánto pegas de verdad con cada palo. Al cabo de unas vueltas sabe más de tu juego que tú.
Cuando dices «hierro 7», guarda el punto exacto desde el que has pegado. Cuando das el siguiente, ya sabe dos cosas: cuánto voló ese hierro 7 y dónde acabó la bola.
Tiene el mapa del campo con las calles, los greens, los búnkeres y el agua. Contrasta tu posición con esos polígonos: calle, rough, búnker, agua, green o fuera. Si tú lo dices, mandas tú; si no, lo deduce.
Empieza estimando por tu hándicap, pero cada golpe lo corrige. Descarta los chips y los golpes penalizados, que ensucian la media. Al final tu hierro 7 son tus metros, no los del catálogo.
Cruza miles de golpes y ve el patrón: a qué lado se te va con cada palo, cuántas calles pierdes, cuántos hoyos se van en tres putts, cuántos golpes regalas en penalidades.
No «mejora tu putt». Sino: 13 hoyos con tres putts en seis vueltas, escalera de 6, 9, 12 y 15 metros, y sabrás que va bien cuando bajes de 33 putts por vuelta.
Cada vuelta afina el sistema, y un sistema más afinado te da mejores decisiones en el campo. Eso es lo que baja el hándicap: no un consejo suelto, sino el ciclo entero repetido.
Al terminar ves calles, greens en regulación, putts y penalidades. Calcula tu hándicap WHS y el oficial de la RFEG, y te propone un plan de mejora con ejercicios concretos.
El GPS de un iPhone da entre 3 y 5 metros en campo abierto, que es lo mismo que un reloj de golf. La app te enseña la precisión que está teniendo en cada momento, arriba a la derecha, para que sepas si fiarte del todo. Los datos del campo salen de OpenStreetMap y se han validado contra las tarjetas oficiales: en Alenda el metraje calculado sale 6.198 m frente a los 6.196 m de la tarjeta.
El GPS continuo consume, no vamos a decir lo contrario. En una vuelta de cuatro horas cuenta con gastar en torno a un tercio de batería, algo más si usas la voz todo el rato. La pantalla se mantiene encendida solo mientras juegas, y como las distancias se calculan en el móvil no hay tráfico de red constante, que es lo que más gasta.
Ahora mismo en Alenda, Font del Llop y La Finca, los tres con sus 18 hoyos cargados y verificados. El Plantío todavía no: OpenStreetMap solo tiene el contorno del club, sin greens ni hoyos. Añadir un campo nuevo es cuestión de que esté mapeado; si el tuyo lo está, funciona.
Sí, y es una de las razones de ser de la app. Al empezar la vuelta se descarga el campo entero al móvil y a partir de ahí las distancias y el palo se calculan ahí mismo. Sin cobertura pierdes la voz y la sincronización de los golpes, pero sigues teniendo distancias; los golpes se apuntan a mano y se suben luego.
Las distancias se calculan en tu propio móvil: esas coordenadas no salen de ahí. Al servidor solo llega el punto desde el que das cada golpe que apuntas, porque es lo que permite saber cuánto pegas con cada palo. No se guarda un rastro de tus movimientos, no hay publicidad y no se cede nada a terceros. Está todo detallado en la política de privacidad.
El audio se envía a OpenAI para transcribirlo y responderte, y no se almacena en ningún sitio: se procesa y se descarta. Solo se guarda el texto cuando corresponde a un golpe que has apuntado. La clave de OpenAI nunca llega a tu móvil: la app se conecta con credenciales temporales de un minuto.
Durante la beta, nada. Es un producto en pruebas y quien entre ahora lo usa gratis mientras dure esa fase. Si más adelante se convierte en un servicio de pago, se avisará con tiempo y nadie se encontrará un cobro por sorpresa.
Eco está en pruebas. Quien entre ahora lo usa gratis, sin tarjeta y sin letra pequeña, mientras dure esa fase.
Los datos de Alenda, Font del Llop y La Finca ya están cargados y validados contra las tarjetas oficiales. Si juegas por allí y quieres entrar en las primeras pruebas, déjame tu correo y te aviso.